7 razones por las que deberías pasar tus vacaciones en un yate

Vacaciones en el mar

¿Vacaciones en un velero? Te decimos por qué deberías probarlo.

Hay innumerables formas de viajar por el mundo, la navegación es sólo una de ellas. Sin embargo, es una oportunidad única que expande sus horizontes y le brinda una completa tranquilidad.

1. Desconecta y disfruta

Cuando tu velero sale a la mar, es como si te sumergieras directamente en otra esfera. Un mundo lleno de tranquilidad, lejos de la realidad. Todo lo que ves es la naturaleza. El bello azul del mar, el verde de las costas cubiertas de vegetación y el blanco de las playas que se hacen cada vez más pequeñas en la distancia. Todo lo que oyes es el suave choque de las olas contra tu casco, el llamado de las gaviotas cuando saludan por encima de tu cabeza, y el suave silbido del viento cuando pone tu barco en movimiento. Navegar es la forma perfecta de dejar atrás el estrés de la vida cotidiana, llegar plenamente al aquí y ahora, y recargar las pilas para variar.

2. Variedad y aventura, sin mucha planificación

En un viaje en velero, es importantísimo a un capitán experimentado contigo, que está bien informado y siempre conoce los lugares más interesantes. Su capitán le dirá con calma qué opciones están disponibles para la semana o el día respectivo y usted decide espontáneamente y libremente como tripulación qué es lo que más le apetece hacer. Así no tienes que planear mucho y aún así tienes variedad y aventura todos los días. Eres libre de decidir si quieres mirar las estrellas o ir de fiesta, ir a la bahía o al puerto, cocinar o comer fuera. Al final, esto significa mucha experiencia con poco estrés.

3. Descubrir lugares a los que sólo se puede llegar en barco

Con el velero se puede llegar a lugares que nunca serían accesibles desde tierra. Por ejemplo, bahías ocultas con acantilados escarpados o pequeñas islas deshabitadas, lejos del turbulento turismo de masas. Dependiendo de la zona y la temporada, es posible que tenga que compartir amarres con otros barcos, pero la magia permanece. Es como si de repente fuera capaz de ver todo desde una perspectiva totalmente nueva.

4. “De vuelta a las raíces”, sin mucha rutina diaria

“Volver a las raíces” significa algo así como volver al origen. Creo que eso resume bastante bien la navegación. Vivir en un barco es simple y primitivo. No hay una larga rutina de baño por la mañana. Cepíllense los dientes, pónganse el equipo de natación y métanse al mar. Por la noche, con la vista puesta en la naturaleza, te das una ducha, te cuidas la piel con un poco de sol, te pones un jersey y estás “listo para la cena”.

5. Todo en uno en tu barco

Lo que me encanta de la navegación es que lo tienes todo en uno. Un velero te da una vista de 360 grados del océano, la mejor pista de baile de todos los tiempos, una caminata de 10 segundos a casa desde la fiesta hasta la cama, y luego tienes la opción de acurrucarte en la litera o dormir bajo las estrellas. A la mañana siguiente puedes saltar directamente de la cama al agua, como se acaba de describir. Esto es realmente un paquete de alta gama todo en uno, ¿no es así?

6. Navega activamente o deja que te acunemos para que te duermas

Cuánta acción o descanso quieres en tu viaje en barco, depende de ti. Siempre puedes elegir entre navegar activamente, nadar y charlar con la tripulación o simplemente pasar el rato, tomar el sol, leer un libro o dejarte mecer por las suaves olas. Nunca te aburrirás en el barco.

7. Conocer gente nueva

Tanto si viajas con tu pareja, con unos cuantos amigos o completamente solo, un viaje en barco es una gran oportunidad para conocer gente estupenda. La tripulación se reúne en el barco para experimentar unas maravillosas vacaciones. Todo el mundo está eufórico y deseando pasar tiempo juntos. Especialmente porque los personajes son a menudo totalmente diferentes, surgen grandes e interesantes conversaciones. Pueden aprender mucho el uno del otro, inspirarse mutuamente y conocer nuevas perspectivas. El amor por la naturaleza y especialmente por el mar es lo que todos tienen en común al final.